martes, 29 de noviembre de 2011

(Roma, Adolfo Aristarain, 2004)

Hoy vuelvo con el cine argentino. En la universidad me pidieron hacer una reseña sobre un director de cine y yo elegí uno de mis favoritos (del que hablé hace un tiempo): Adolfo Aristarain.


“No hay otra cosa en mi vida que valga la pena recordar”.

Así de rotundo y sintético sentencia el final de Roma, película que rinde homenaje a la madre del director con el mismo nombre. Sin embargo, el final es el principio de este filme, entendiéndose como una búsqueda, un recuento y una rememoración de una vida que sólo cobra sentido cuando ya está acabada.

Esta coproducción hispano-argentina del 2004 fue premiada un año después con el Cóndor de Plata al mejor director, el mayor reconocimiento cinematográfico en Argentina. Además, otras de sus obras anteriores también recibieron el premio al mejor guión original como Un lugar en el mundo o Tiempo de revancha.

Roma es una historia que gira en torno a la vida de Joaquín Goñez, un escritor argentino viviendo en España que contrata a un joven periodista para que escriba su biografía. Durante el proceso, Joaquín redescubre emociones ya olvidadas de su loca vida en Buenos Aires, desde el ambiente político, pasando por su gran amor Reneé, hasta el eje fundamental de su vida, su madre que tantísimo le enseñó.

De esta manera, Mario Camus cita a Conrad para referirse al anhelo de quien pretende mostrar una fase de su vida como hace Joaquín, y que define perfectamente la esencia de esta película:
"Con un poco de destreza y de suerte se puede a veces alcanzar una sinceridad tan perfecta que, a la postre, la visión de dolor o de piedad, de miedo o de júbilo, acabará despertando en el corazón de los espectadores el sentimiento de una inquebrantable solidaridad […] que une a todos los hombres entre sí y a la humanidad entera con el mundo visible que la habita".

Esta capacidad extraordinaria para profundizar en los sentimientos humanos sin caer en el dramatismo exagerado ni en la cursilería, es característica de la mayoría de filmes de Aristarain. Una película que es en parte autobiográfica, aunque en sus propias palabras:
“Se viven muchas vidas escribiendo, pero lo autobiográfico sólo funciona como punto de partida pero luego se modifica mucho”.
No obstante, nada de esto sería posible sin los excelentes José Sacristán (Joaquín adulto), Juan Diego Botto (como periodista y Joaquín joven) y Susú Pecoraro (Roma).

Con una narrativa que fluye sin darse cuenta y un guión tratado con máximo detalle, los conceptos de amor, amistad, juventud, muerte, y añoranza de tiempos pasados son constantes en uno de los mejores directores argentinos del mundo contemporáneo. Es en definitiva, el relato de una vida difícil, idealista por convencimiento y realista por obligación, que bien podría ser la propia.


BIBLIOGRAFÍA:

CASADO, Sergio: Adolfo Aristarain, Ediciones JC, MADRID, 2011.

HARGUINDEY, Ángel S.: “Ovación para Adolfo Aristarain y polémica sobre Michael Winterbottom”, El País Digital, 20 septiembre 2004.
[consulta: 20 noviembre 2011]

LAPERIODICAREVISÓNSEMANAL: “El Estilo Aparece Cuando No Se Lo Busca”, La periódica revisión semanal, 10 diciembre 2004.
[consulta: 20 noviembre 2011]

VVAA: Cine y habilidades para la vida: Reflexiones y nuevas experiencias de educación para la salud, cine y mass media, Gobierno de Aragón, ZARAGOZA, 2007.

QUINTÍN: Adolfo Aristarain “Un espace dans le cinemá” , Cinemas d’Amérique latine, nº4, 1996. [consulta: 22 noviembre 2011]

jueves, 24 de febrero de 2011

Hoy os traigo algo que me ha tenido muy ocupada últimamente. Hace cosa de tres semanas vi por casualidad "Los puentes de Madison" (1995) y gracias a ella puedo decir que he descubierto al que por ahora es mi director favorito (y actor posiblemente).

Clint Eastwood nació hace casi 81 años en San Francisco, California. Fue un chico que trabajó en cualquier cosa para ganarse la vida, desde leñador, profesor de natación, intructor, músico... Esto último fue motivado por la gran pasión que empezó a sentir (y aun continua) por el blues y el jazz, lo que le llevo por los locales de Los Ángeles para ganarse unos cuantos dólares. Cuando entró al servicio militar fue animado por sus cumpañeros para que cursase interpretación en la universidad de Los Ángeles. En 1956, con 26 años, es el año de su debut y entre sus primeras películas (muchas de ellas sin acreditar su intervención) figuran títulos como "Francis in the navy" (1955) de Arthur Lubin, "Lady Godiva" (1955), también de Lubin, "Tarántula" (1955) de Jack Arnold o "The first traveling saleslady" (1956), otra comedia de Arthur Lubin.



Es tontería hacer un listado de todas las películas en las que ha participado como actor, director, guionista, músico o director, pero si destacaré las que le han dado la gloria y que han hecho de el un leyenda del cine viva.
Entre ellas se encuentra "Por un puñado de dólares" (1964), "El bueno, el feo y el malo" (1966), "Harry el sucio" (1971), "Escalofrío en la noche" (1971) -primera película como director-, "En la cuerda floja" (1984) y "El sargento de hierro" (1986). Pero su carrera no termina ahí, pues las que mayor reconocimiento del público han tenido últimamente han sido "Bird" (1988) -biopic del saxofonista de jazz Charlie Parker-, "Sin perdón" (1992), "Los puentes de Madison" (1995), "Mystic River" (2003) y "Million Dollar Baby" (2004), Cartas desde Iwo Jima (2006) y Gran torino (2009), última película como actor de su carrera.
Ganador de 5 premios Oscar, 5 Globos de Oro y un Irving (reconocimiento especial en los premios Óscar), su carrera abarca 60 años de éxitos inumerables y de una calidad asombrosa.


Con sus últimas estatuillas al mejor director y mejor película por Million Dollar Baby

Después de ver 8 películas estas tres semanas, entre las cuales el documental "Martin Scorsese presenta the Blues - Piano blues" que no había nombrado, El intercambio, Más allá de la vida y Poder absoluto, me permito dar una opinión fundamentada de porqué me encanta Clint Eastwood.

Sin perdón

Todas sus películas más recientes transmiten una emoción que te llega y te trastoca, no importando que trate sobre la vida de un jubilado cuidando su coche, un asesinato, la pérdida de un hijo o la pasión de un fotógrafo durante 4 días. Es el único que es capaz de ir más allá de la superficialidad del cine y te introduce en el universo de cada uno de sus personajes sin que te des cuenta. Te crees lo que te dice, los sientes como si tú mismo fueras el personaje. Sientes pena cuando deja a sus hijos para matar a unos cowboys malavenidos (Sin perdón), aunque sea un tipo duro que anteriormente asesinaba a sueldo. Ves el sinsentido de la guerra (Cartas desde Iwo Jima) en su mayor expresión cuando el general Kuribayashi tiene que luchar en nombre de su patria contra los que consideraba sus amigos. Te crees Francesca Johnson por un momento y el dolor de los sueños perdidos te cubre por completo (Los punetes de Madison). La felicidad corre por las venas de Clint Eastwood, ves esa sonrisa veterana en sus labios cuando charla sobre el blues con Ray Charles al piano (Piano blues) y tú no eres menos.

Robert Kincaid y Francesca Johnson en Los puentes de Madison

Y es que si hay algo que importe en un filme es la capacidad de penetrar en nuestra psique y quedarse ahí para siempre, algo que ha conseguido el 99% de las películas suyas. Por una razón u otra, este octogenario compositor de jazz en sus ratos libres (que como tampoco me gusta apenas) me parece el mejor de entre los mejores. Y quería compartir mi entusiasmo con todos vosotros, para que me digais si es que estoy loca o si tú también crees que las leyendas pueden nacer antes de morir.

Cartel promocional de Gran Torino

sábado, 12 de febrero de 2011

Cada vez estoy más convencida de que este blog, por muchas etapas de sequía que pase, no merce ser borrado. Me sirve como vía de escape cuando tengo que contarle a alguien lo que pienso, que aunque puede que a ti no te importe, creo que las ideas deben ser compartidas para hacernos reflexionar.

Primero de todo, últimamente vivo perpleja en un mundo "twitteado", todo gira en torno a Twitter. Sí, yo también tengo una cuenta abierta, sucumbí a 140 caracteres pero pronto me di cuenta de que el problema era la dependencia que crea y por eso no escribo dese hace mucho tiempo. Al igual que Facebook, Tuenti, Flickr, DeviantArt, MySpace y demás webs/redes sociales, pretenden que vuelques en ellas toda tu vida para mantenerte conectado con aquellos que más te interesan pero ¿a qué precio? ¿qué consecuencia tiene Twitter en mi tiempo (libre)? Pues yo puedo contestar a ello sintiéndome orgullosa de haber superado otro vicio inútil (que ya tengo demasiados). Veo la gente de mi alrededor como cada 5, 10, 30 minutos escribe una frase inofensiva que, a mi entender, la mayor parte de las veces pertenece a un ámbito privado que no hace falta que sepamos todos. A través de Twitter he llegado a conocer cosas de la gente, muchas más de las que ellos creen, sin haber intercambiado ni una palabra con ellos, he descubierto lo grande que llega a ser la estupidez humana y lo peor de todo, lo fácilmente que perdemos el tiempo porque nos aburrimos.


Supongo que esa es la razón de todo, no encontramos nada mejor que hacer, ningún libro que leer, ninguna película con la que emocionarse de verdad, nada nuevo que descubrir, nada nuevo a lo que aspirar. Por eso sube Piqué una foto y medio país se dedica a comentar uno de los tipos que aparece en ella. Bisbal hace un comentario en su Twitter y la otra mitad escribe frases aun más "ingeniosas" al respecto. Miro los trending topics (temás de actualidad) y veo que Belén Esteban es uno de ellos en este preciso instante. ¿PERO QUÉ ESTÁ PÁSANDO? Hasta en los medios, tv y periódicos, Twitter parece de lo único de lo que se puede hablar.
¿De verdad son importantes 140 caracteres de estupidez para el mundo? Esto para mí es más que discutible.

Segundo tema, completamente diferente a lo anterior, es la moda por hacer, ver, escuchar, vestir como dice "X". No soporto ese lado friki que se ha puesto de moda por ver toda serie de televisión como si no hubiera mañana. The Big Bang Theory, Cómo conocía a vuestra madre, Heroes, Sobrenatural, Skins, The community, True Blood, Perdidos, V, Flashforward, House, Dexter...Ah sí, espera, que me he dejado tropecientos nombres más que salen cada mes. Normal que no me los sepa todos, lo que no sé si es normal que habiendo visto una serie y media solamente, me sepa de que van todas sin comerlo ni beberlo. Me siento un bicho raro entre tanta gente enganchada a ellas.
Me parece muy respetable la gente que las ve, hasta cierto punto. Cuando se convierten en fanáticos que no hacen otra cosa, que no salen a la calle, que prefieren ver a personajes irreales en vez de estar con sus amigos, me da pena, una profunda pena. Sí, la vida es preciosa, emocionante y divertida en esos capítulos, pero la vida de v-e-r-d-a-d está esperando ahí fuera. No es cuasualidad que esos enjaulados viendo series luego se queje de que su vida social es un poco patética. Me conozco a varios.
Otro asunto dentro de las modas modernas (como yo lo denomino) es los gafasdepasta. Esos indies/modernos con gafas Rayban de los años 70 como mínimo, que a veces no llevan ni cristales graduados; con pantalones pitillo de colores, Vans o Converses, camisas de cuadros o ropa H&M (como si huebieran comprado medio H&M, todo de la sección hortera). Que aparte de ir ridículos con esas gafas de abuelo o Woody Allen, parece que les ha dado un aire con esa música que llaman "indie" o "independiente". Perdón, ¿independiente de quién? ¿Del vecino de la esquina que lo escucha también? Oh sí, se me había olvidado que la mitad de mi facultad es indie, todos muy independientes y todos igual de copias unos de otros. A la memoria me viene una frase que bien expresa mi opinión: "soy tan indie que escucho grupos que aun no existen".



Hay una proliferación de festivales, de discotecas, de revistas, de bares, de grupos, de marcas de ropa para satisfacer la nueva ola de borreguismo que crece como la espuma. Yo estoy convencida que estos serán como los emos, que ya nadie sabe donde están. Quizá escondidos tras el filete que llevaban como flequillo.

Qué agusto me he quedado.

domingo, 9 de enero de 2011

Os informo de que hemos creado unas amigas y yo un blog sobre arte, cultura, información, etc. Nos ha salido el lado audiovisual por fin.

¡VISITADLO! Ver Oir y Hablar
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Love brings such misery and pain
I guess I'll never be the same
Since I fell for you.


miércoles, 23 de junio de 2010

I feel like I'm bleeding in vain.

The road I ride will be the death of me,
Won't you come along?


Puf...

viernes, 18 de junio de 2010




Me and my boys started a band
Practiced everyday out on the Hell House land
Played every honky tonk and this ol' bar
To sing about Sweet 'Bama
We were just simple men
The music is forever
and the songs will never ever end


Lynyrd Skynyrd – Southern Ways

Y no os perdais esta que es aún mejor.




PD: ¿Veis bien el reproductor? :S

lunes, 14 de junio de 2010


Por uno muy grande que tan sólo conocemos unos pocos.
En Spotify: Grayson Capps



domingo, 6 de junio de 2010

When the music is over
Turn out the lights
Turn out the lights
Turn out the lights...

For the music is your special friend
Dance on fire as it intends
Music is your special friend
Until the end

Until the end...

http://www.goear.com/listen/6089580/when-the-music\s-over-the-doors